Hay pasiones que no necesitan palabras, porque se llevan en el alma. Para Ángela, el mundo del toreo es una de ellas.
Y qué mejor lugar para dar vida a ese sentimiento que La Chata, la emblemática plaza de toros de Albacete, un rincón lleno de historia, tradición y emociones.
Entre la luz que acaricia el albero y el silencio del ruedo, Ángela nos regaló una sesión llena de sensibilidad, elegancia y verdad.
Porque hay fotografías que van más allá de una imagen… son pequeños instantes donde el corazón deja ver lo que siente.
Gracias, Ángela, por permitirme contar tu pasión a través de mi mirada


























